BLOG – Nutrición animal y bienestar

En este espacio, respondo a las preguntas que me hacen con más frecuencia en consulta o durante los intercambios con las familias. Cada artículo aborda un tema concreto de nutrición canina, felina o de mustélidos, con el objetivo de aclarar lo esencial, desmontar ideas preconcebidas y ofrecer referencias fiables para el día a día.

Publico un nuevo artículo cada mes, siempre con la misma intención: hacer que la nutrición animal sea más sencilla, más comprensible y más útil para el bienestar de nuestros compañeros.

Publicado el 11/06/2026

Dermatitis crónica en el perro: cuando la alimentación puede ayudar a calmar la piel

Hay perros que se rascan “siempre”. Otros pasan por etapas en las que parece que, por fin, todo se calma… y de repente, sin avisar, el picor vuelve, a veces incluso más fuerte que antes. Cuando esto se alarga, las familias ya no saben qué hacer. Y es normal que se preocupen: una dermatitis crónica nunca es “un pequeño problema de piel”. Es la señal de que algo, en algún punto, ha dejado de funcionar como debería

Y lo repito claramente: un perro que lleva varios días rascándose, que pierde pelo, que tiene enrojecimiento o sufre otitis de forma repetida debe ser visto por un veterinario. Es la base, el primer paso imprescindible.

Lo que observo en mi práctica

Cuando las familias me contactan, casi siempre me cuentan la misma historia: han probado varias croquetas “especial piel”, algunos complementos, e incluso recetas caseras encontradas en internet… y aun así, el picor vuelve.

Lo que veo es que muchos perros sensibles tienen una piel que reacciona ante la mínima variación: un momento de estrés, un cambio de alimento, una proteína que no toleran bien, una inflamación de base, un microbiota cutáneo alterado… Y a veces, pese a todos los esfuerzos, no se llega a encontrar la causa exacta.

Pero sí podemos acompañar. Podemos mejorar su día a día. Podemos ayudar a que la piel esté más estable, más cómoda.

Por cierto, he añadido en mi sección casos prácticos un ejemplo real de uno de mis pacientes que sufría problemas de piel — esto ayuda a entender mejor cómo acompaño este tipo de situaciones.

Cuando la causa es alimentaria: la alimentación se convierte en una aliada

Cuando la dermatitis tiene un componente alimentario, la alimentación deja de ser un simple detalle: se convierte en una herramienta. Puede ayudar a que la piel se estabilice, a reforzar su barrera natural y a reducir la inflamación de base.

En algunos casos, cambiar la fuente de proteínas, retirar las croquetas y pasar a una alimentación casera equilibrada, ajustar la calidad de los ácidos grasos, el tipo de cocción o la simplicidad de la receta puede transformar el día a día del perro.

En otros casos, hay que avanzar despacio, paso a paso, para entender qué tolera el perro… y qué no tolera.

Cada perro es diferente. Cada piel cuenta una historia distinta.

Cómo acompaño estas situaciones

Cuando una familia me contacta por un perro que sufre dermatitis crónica, siempre empiezo por escuchar. Entender su recorrido, las pruebas que han hecho, los aciertos, los fracasos, sus rutinas, las épocas del año en las que empeora, los cuidados que ya han puesto en marcha.

Después, trabajo como complemento del veterinario, nunca en su lugar. Mi papel es adaptar la alimentación para apoyar la piel, reducir la inflamación y aportar estabilidad al día a día.

A veces, pequeños ajustes son suficientes. A veces, hay que reconstruir una alimentación más suave, más simple, más coherente. A veces, hace falta avanzar despacio, con mucha paciencia.

Cuándo contactarme

Si tu perro lleva tiempo rascándose, si ya has probado varias cosas sin resultado, o si simplemente quieres un acompañamiento nutricional adaptado a su caso, puedes ponerte en contacto conmigo.

Le enviaré las tarifas y veremos juntas qué es posible.

Publicado el 09/04/2026

Los condroprotectores en las croquetas: ¿promesa de marketing o verdadero apoyo articular?

Las croquetas ‘articulares’ suelen contener glucosamina y condroitina, pero en cantidades demasiado bajas para ser realmente eficaces. Descubre por qué estos condroprotectores son sobre todo un reclamo de marketing y cómo ayudar de verdad a un perro con artrosis.

Las croquetas ‘articulares’ seducen cada vez a más propietarios. En los envases aparecen menciones tranquilizadoras: glucosamina, condroitina, MSM e incluso, a veces, ASU. Estos ingredientes se asocian con la salud articular, lo que parece ideal para perros que sufren artrosis o rigidez.

Mais lorsqu’on analyse les quantités réellement présentes dans les croquettes, une réalité s’impose : elles sont très souvent insuffisantes pour produire un effet clinique.

Los condroprotectores: útiles, pero solo a dosis eficaces

La glucosamina, la condroitina, el MSM y los ASU son bien conocidos en medicina veterinaria. Pueden ayudar a sostener el cartílago, reducir la inflamación y mejorar la movilidad. Su eficacia no está en cuestión.

Los ASU (insaponificables de aguacate y soja) son compuestos naturales extraídos de los aceites de aguacate y de soja. Se utilizan en medicina humana y veterinaria por sus posibles efectos beneficiosos sobre las articulaciones.

El problema no es el ingrediente. El problema es la dosis que el perro ingiere realmente.

Para un perro de unos 20 kg, las dosis diarias recomendadas son:

  • 800 a 1000 mg de glucosamina
  • 400 a 600 mg de condroitina
  • 400 à 800 mg de MSM

Estas cantidades corresponden a una suplementación terapéutica, no a lo que se encuentra en la mayoría de las croquetas.

Que contiennent réellement les croquettes ? Sur les sacs, on lit souvent :

  • 1200 mg/kg de glucosamina
  • 270 mg/kg de condroitina
  • 1000 mg/kg d’ASU
  • 1200 mg/kg de MSM

Estas cifras pueden parecer altas… hasta que las relacionamos con la ración diaria.

Un perro de 20 kg come unos 250 g de croquetas al día. Si el alimento contiene 1200 mg/kg de glucosamina, esto representa 300 mg al día, es decir, tres veces menos que la dosis eficaz.

Para la condroitina, la cantidad es aún más baja: 67 mg al día, cuando deberían ser entre 400 y 600 mg.

En otras palabras:

las cantidades presentes en las croquetas son demasiado bajas para tener un efecto terapéutico, incluso cuando el producto se vende como “mobility”, “joint care” o “articulaciones”.

¿Marketing o beneficio real?

Los condroprotectores añadidos a las croquetas no son peligrosos. Incluso pueden dar una imagen más “premium” al producto. Pero no constituyen un tratamiento. No sustituyen nunca a un complemento articular adecuado. Y no tienen un impacto clínico medible sobre la artrosis. Su presencia responde más al marketing que a una verdadera atención articular.

¿Cómo ayudar realmente a un perro con artrosis?

Para apoyar eficazmente las articulaciones de un perro, los factores más importantes son:

  • una suplementación específica, con dosis validadas
  • un peso corporal óptimo
  • una actividad física adaptada
  • una alimentación de calidad, sin dejarse engañar por las promesas del envase

Las croquetas pueden acompañar el manejo articular, pero no son suficientes por sí solas.

Los condroprotectores que aparecen en los sacos de croquetas tranquilizan al tutor, pero suelen estar presentes en cantidades simbólicas, insuficientes para producir un efecto real.

Si tu perro sufre artrosis, puedo ayudarte a elegir una suplementación adecuada.

Publicado el 12/05/2026

Diferencia entre una dieta BARF basada en una “distribución de ingredientes” y una formulación nutricional

En el mundo de la alimentación cruda, se ven a menudo recomendaciones muy sencillas: una parte de carne, otra de huesos carnosos, un poco de vísceras, algo de verduras o frutas. Es una manera de estructurar una ración que parece intuitiva y fácil de seguir. Muchas familias creen que, al respetar esta distribución, el equilibrio nutricional está automáticamente garantizado. Pero este enfoque no dice nada sobre lo que el animal recibe realmente.

Una distribución de ingredientes no es más que un marco general. No garantiza ni el equilibrio, ni la seguridad, ni la adaptación a las necesidades individuales. Dos carnes no tienen el mismo perfil de aminoácidos. Dos tipos de huesos carnosos no aportan la misma cantidad de calcio. Dos hígados no contienen el mismo nivel de cobre. Y dos perros, incluso si pesan lo mismo, no tienen las mismas necesidades. Es aquí donde la diferencia entre “seguir una distribución” y formular una dieta se vuelve esencial.

Formular no consiste en elegir unos ingredientes y decidir una proporción aproximada. Formular significa construir una ración verificando, nutriente por nutriente, que las necesidades están realmente cubiertas. No miro solo los ingredientes, sino lo que contienen: los aminoácidos esenciales, los minerales, las vitaminas, los distintos equilibrios, la energía y la digestibilidad. Compruebo que el calcio y el fósforo estén en equilibrio, que la lisina sea suficiente, que la vitamina D no esté ni demasiado baja ni en exceso, que el zinc esté presente en la cantidad adecuada. Adapto la ración a la edad, al tamaño, al nivel de actividad, a la fisiología y, en ocasiones, a la patología del animal.

El enfoque basado en una simple distribución de ingredientes no tiene en cuenta estos parámetros. No distingue un hígado de pollo de un hígado de vacuno, a pesar de que su composición puede variar de forma considerable. No diferencia un cuello de pollo de una carcasa de pavo, aunque su equilibrio calcio/fósforo no tenga nada que ver. Tampoco considera la digestibilidad, ni la energía, ni las necesidades específicas de un cachorro, de un perro senior, de un perro esterilizado o de un gato. No permite comprobar si la ración está realmente equilibrada, o si está generando excesos silenciosos que se van instalando con el tiempo.

Dos raciones construidas con la misma distribución pueden ser totalmente diferentes desde el punto de vista nutricional. Una puede cubrir las necesidades de aminoácidos y la otra no. Una puede aportar un exceso de vitamina A y la otra quedarse corta. Una puede ser demasiado energética y la otra insuficiente. La distribución ofrece una estructura, pero nunca una garantía.

Formular, en cambio, permite saber con precisión lo que se está haciendo. Es un enfoque científico, riguroso y personalizado. Permite adaptar la ración a un cachorro en crecimiento, a un perro deportivo, a un animal sensible, a un gato con necesidades muy específicas, o simplemente a un perro de familia que merece una alimentación equilibrada y segura. Es un método que no deja espacio al azar.

En nutrición animal, la diferencia entre “seguir una distribución de ingredientes” y “formular una ración” es la misma que la diferencia entre cocinar a ojo y seguir una receta diseñada por un profesional. Ambas pueden dar un buen resultado, pero solo una garantiza que todas las necesidades estén realmente cubiertas.

Publicado el 13/05/2026

Diarrea crónica en el perro: cuando la alimentación puede acompañar el trabajo veterinario

Hay perros que tienen “siempre” las heces blandas. Otros alternan entre unos días normales y periodos en los que nada va bien. Cuando esto se prolonga, las familias empiezan a preocuparse, y con razón. La diarrea crónica nunca es un simple “pequeño trastorno”. Es un signo de que algo, en algún lugar, ha dejado de funcionar como debería.

Y antes que nada, lo digo claramente: un perro que tiene diarrea desde hace varios días debe ser visto por un veterinario. Es el primer paso, el más importante.

Lo que veo a menudo en mi práctica

Cuando las familias me contactan, casi todas me cuentan la misma historia: han probado varias croquetas, a veces complementos, a veces recetas caseras encontradas en internet… y nada cambia realmente.

Lo que observo es que muchos perros sensibles tienen un sistema digestivo que reacciona ante la mínima variación. A veces está relacionado con una intolerancia alimentaria, a veces con un estrés crónico, a veces con un microbiota desequilibrado. Y a veces, pese a todos los esfuerzos, no se encuentra la causa exacta.

Pero podemos acompañar.

El papel de la alimentación (sin sustituir al veterinario)

La alimentación no cura una enfermedad. No sustituye un tratamiento. Pero puede ayudar al sistema digestivo a recuperar un poco de estabilidad, a descansar, a tolerar mejor el día a día. En algunos casos, ajustar la fuente de proteínas, la cocción, la textura o la cantidad de fibra puede marcar una verdadera diferencia. En otros, hay que avanzar despacio, paso a paso, para entender qué tolera el perro y qué no.

Cada perro es diferente. Cada historia digestiva también.

Lo que propongo en estas situaciones

Cuando una familia me contacta por un perro con diarrea crónica, siempre empiezo por escuchar. Entender el recorrido, las pruebas, los aciertos, los fracasos, los hábitos, el ritmo de vida. Después, trabajo como complemento del veterinario, nunca en su lugar. Mi papel es adaptar la alimentación para apoyar el trabajo médico, no para sustituirlo. A veces, pequeños ajustes son suficientes. A veces, hay que reconstruir una alimentación más suave, más simple, más estable. A veces, hay que avanzar despacio, con mucha paciencia.

Cuándo contactarme

Si tu perro tiene heces blandas desde hace tiempo, si ya has probado varias cosas sin resultado, o si simplemente deseas un acompañamiento nutricional adaptado a su caso, puedes contactarme.

Le enviaré las tarifas y veremos juntas qué es posible.